Toda una tradición

El Estadio Akron está de fiesta: hoy cumple nueve años de existencia.

La casa de las Chivas se abrió paso en el futbol mexicano como uno de los estadios más modernos del País, ha albergado eventos masivos y en 2026 será estadio mundialista.

El Akron fue de menos a más: a pesar de su impresionante arquitectura y perfecta visión desde cualquier zona, al aficionado rojiblanco le costó dejar atrás al Estadio Jalisco.

Las entradas estuvieron lejos de los llenos y las butacas rojas se convirtieron en el común denominador de los partidos del Rebaño, pero poco a poco fue ganándose la simpatía del público. En su primer año el promedio de entradas por partido fue de 26 mil 792 personas.

En los últimos tres años, el promedio es de 31 mil 953.

La comida afuera del estadio, el folclor y la tradición futbolera son los elementos que más añoraron los aficionados que acudían al Jalisco.

Por eso el Akron tuvo que adoptar viejas tradiciones y adaptarse a los antojos tradicionales, como guasanas, lonches del Pesebre y tortas ahogadas, entre otros platillos que se vendían en las calles aledañas al Jalisco.

El inmueble zapopano tenía todo lo que deseaba el aficionado en cuanto a infraestructura, pero no en resultados deportivos.

Las alegrías tardaron en llegar, pues aunque albergó la Final de la Copa Libertadores en su primer año, contra el Internacional de Porto Alegre, fue hasta abril de 2017 cuando las Chivas levantaron su primer trofeo, el de la Copa MX, tras la Final frente al Morelia.

En esa misma campaña conquistaron su primer campeonato de Liga en casa desde 1997, contra los Tigres, y al año siguiente ganaron la Liga de Campeones de la Concacaf.

Para premiar la fidelidad de los asistentes al estadio, el Chivabono otorga beneficios para disfrutar una mejor experiencia: visitas al museo, descuentos en productos oficiales, asientos personalizados y acceso preferente.

Leave a Reply