Sonrisa de héroe

Había cometido errores que le costaron triunfos al Monterrey, pero en el momento decisivo, ahí fue donde apareció Marcelo Barovero.

El “Trapito” volvió a ganarles un título a los Tigres, como lo hizo en el 2015, cuando les ganó la Copa Libertadores y anoche les repitió la dosis, ahora con Rayados en la Concachampions.

Y lo hizo como él sabe. Con un estilo sobrio y que atajó en los momentos más claves del juego, como el del cabezazo con etiqueta de gol que le sacó a André-Pierre Gignac.

Al minuto 55, Barovero se lanzó y como si tuviera una extensión en la mano, sacó con las uñas un remate de Gignac, que parecía el empate de los Tigres y que sin duda hubiera cambiado la historia del partido.

Ya en la ida, Barovero había dado muestras de cómo sabe jugar este tipo de partidos, al sacar por los menos tres opciones claras de gol de los felinos.

Anoche, cuando el drama se apoderaba de los Rayados en los minutos finales, Barovero enfrió todos los centros que enviaron los Tigres, poniéndole hielo al balón y confirmando que el “Trapito” sabe cómo ganarle a los felinos.

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