Repiten por tercera vez

El serbio Novak Djokovic y la estadounidense Serena Williams fueron galardonados este lunes con los Premios Laureus que distinguen a los mejores deportistas del año, en una gala que se celebró en Berlín y que honró la memoria del astro holandés del futbol Johan Cruyff, fallecido el mes pasado.

El tenis fue el triunfador de una ceremonia que tuvo lugar en el “Messe Palais am Funkturm” berlinés y premió como más destacados deportistas a las dos “primeras raquetas” del mundo.

Djokovic, de 28 años, recogió personalmente en la capital alemana un premio que también ganó, pero no pudo recibir, el año pasado en Shanghai, China. Lo recibió de manos del ex piloto escocés de Fórmula Uno David Coulthard, ataviado con un “kilt” y, antes de cambiar al inglés, pronunció su agradecimiento en alemán. Guiño al público local. Y, sobre todo, a su técnico, Boris Becker.

Ganador de 11 títulos de Grand Slam, “Nole” añadió otro Laureus al que también se le concedió en 2012, tras superar en la votación al argentino Lionel Messi (Barcelona), cinco veces ganador del Balón de Oro; al jamaicano Usain Bolt, el mejor velocista de todos los tiempos; y al basquetbolista estadounidense Stephen Curry, líder de los Warriors de Golden State, últimos ganadores de la NBA.

El serbio también mejoró en votos al inglés Lewis Hamilton, que entregó uno de los premios especiales, el del Logro a Toda una Carrera Deportiva a uno de sus jefes en Mercedes, el austriaco Niki Lauda, asimismo triple campeón mundial y leyenda viva de la F1.

Y al golfista estadounidense Jordan Spieth -ganador del Masters de Augusta y del US Open-, Revelación del Año.

La menor de las Williams, de 34 años, cuatro veces campeona olímpica -una individual y tres de dobles, junto a su hermana Venus- ganó 21 títulos de Grand Slam. Por tanto, no es de extrañar que se le otorgara el Laureus a la Mejor Deportista por tercera vez, después de 2003 y 2010. En 2007 le dieron el del Mejor Retorno.

Serena fue la elegida por delante de la atleta etíope Genzebe Dibaba, ganadora el año pasado, y la esquiadora austriaca Anna Fenninger. Superó también a la atleta jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce y a otras dos estadounidenses, la nadadora Katie Ledecky y la futbolista Carli Lloyd.

En su nombre recogió el premio la mítica Nadia Comaneci, la “gimnasta 10”, reina de los Juegos de Montreal (Canadá), donde recibió la primera nota perfecta hace cuarenta años.

La gala de los “Oscar” deportivos estuvo presentada por el actor estadounidense Bill Murray.

Murray sustituyó como maestro de ceremonias al británico Benedict Cumberbatch, quien dio vida a un moderno Sherlock Holmes en televisión, y al australiano Julian Assange fundador de Wikileaks; que ejerció como tal en las dos anteriores en Kuala Lumpur y en Shanghai.

El primer galardonado fue el alemán Jan Frodeno, campeón olímpico de triatlón en Pekín 2008 y ganador del Ironman de Hawai el año pasado, que recibió el Premio de Deportista de Acción

El Barsa de futbol, ganador de cinco títulos de seis posibles en 2015, optaba al Premio al Mejor Equipo. Se lo llevaron los “All Blacks”, que devolvieron a Nueva Zelanda el título de campeona del mundo de rugby. Y que también festejaron la elección de una de sus estrellas, el apertura Dan Carter, como Mejor Retorno del Año.

El Premio al mito fallecido el mes pasado fue presentado por otro histórico del futbol holandés, Ruud Gullit, campeón de Europa en 1998 con su selección, que indicó que la idea de la Academia era darle este año un galardón en vida. Y lo entregó Puyol, otro de los hijos deportivos del líder de la “Naranja Mecánica”, que cambió toda la filosofía del Barcelona.

Jordi, que se emocionó al recibirlo, indicó que prefería que lo hubiese recogido su padre.

“Las reacciones de apoyo en todo el mundo han sido fascinantes. Estoy muy orgulloso de él”, afirmó, entre lágrimas, el hijo del astro.