Paso fugaz

En el 2012 y como una esperanza para terminar con su crisis, Jorge Vergara contrató a Johan Cruyff como asesor general del Guadalajara.

El astro holandés llegó a México y fue presentado como el salvador que le devolvería a las Chivas su grandeza en el futbol nacional.

“Tenemos la gran fortuna de contar con el mejor entrenador del mundo y a una institución que se ha preparado para hacer el mejor futbol del mundo.

“Esto es algo soñado, un sueño que lo tuve hace casi diez años, el poder contagiar a alguien como él (Cruyff) en el proyecto de Chivas y hoy lo tenemos aquí”, dijo Vergara al presentarlo en su estadio ante más de 600 aficionados, el 23 de febrero de aquel año.

El ex técnico del Barcelona fue contratado por dos años y un tercero opcional; tuvo en sus manos todo el poder para cambiar al equipo, desde fuerzas básicas, estructura directiva, jugadores y cuerpo técnico.

Su primera sugerencia fue retirar el pasto artificial del entonces Estadio Omnilife e instalar césped natural. Vergara accedió en casi todo, incluso en la elección del técnico y de refuerzos.

El también holandés John van’t Schip fue elegido por Cruyff y su equipo para dirigir al Rebaño. Las Chivas entraron a una Liguilla en el Apertura 2012, después de un semestre irregular y calificando en octavo lugar, tras dos años de no acceder a las fases finales.

Cruyff viajó pocas veces a México para supervisar el proyecto, al delegar todo en su yerno, el estadounidense Todd Beane, algo que no gustó ni a Vergara ni a su entonces socia y esposa, Angélica Fuentes.

En una de esas visitas Johan criticó duramente la creencia que se tiene en México, de que las Chivas eran el equipo más grande por el legado de títulos que había logrado en décadas anteriores.