Lo aconseja

Lo que Carlos Ortiz construyó en su año de novato en el PGA Tour poco a poco se ha ido desplomando en la actual temporada, su segunda, pagando una factura muy alta por el cambio en sus maderas, principalmente el driver.

Ya sea por decisión propia, o por contrato, un golfista debe ser consciente de lo que podría significar para su juego un cambio como el que hizo el jalisciense.

“Lo que es muy delicado es cambiar de marca de bastones. Si estás dentro de la misma marca no importa; haciendo un ajuste (se arregla) o siempre puedes quedarte con el anterior”, dijo Lorena Ochoa, ex número uno del mundo en el golf femenil.

La tapatía se mostró sorprendida al saber que Carlos juega ahora Taylor Made, luego de dejar las maderas PING.

“(Si) por algún motivo, o de patrocinadores, cambias de marca, ese es el peligro. Esos son todos los problemas que ha tenido Rory (Mcllroy), que no ha podido sentirse cómodo con sus nuevos bastones.

“Si Carlos cambió de marca de bastones, pues siempre toma tiempo. Siempre es un ajuste de tiempo, de meses, de inclusive años, es tardado volver a agarrar la confianza. Por eso cuando uno toma la decisión de cambiarse de marca de bastones, pues lo tienes que pensar muy, muy bien, y tienes que estar dispuesto a hacer ese ajuste y a tomar las consecuencias”, expresó Ochoa, quien dominó la LPGA en sus últimos 3 años de carrera.

Ayer, Ortiz acentúo aún más esa crisis al sumar su noveno torneo, de 14, sin superar el corte, firmando una ronda de +8 (+9 en el acumulado) y ubicándose en los últimos lugares del RBC Heritage del PGA Tour, en Carolina del Sur.