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La animadversión que algún día existió entre Cruz Azul y Tomás Boy pasó a ser pura estima.

Incluso hace casi cinco años, el nombre del “Jefe” estaba prohibido en el vocabulario de Jesús Corona, una palabra que hoy en día es sinónimo de transformación para los celestes.

“No me interesa lo que diga el señor. Nosotros tenemos que dedicarnos a lo nuestro, no me gustaría mencionar a Tomás. Que él haga lo que quiera”, confesaba el guardameta de La Máquina en noviembre de 2011.

Cuatro años y cuatro meses más tarde, el discurso cambió radicalmente: Boy es el “Jefe” de una Máquina que suma 14 partidos sin perder, que disputará las Semifinales de la Copa MX y que está dando de que hablar en el Clausura 2016, un gesto que agradece “Chuy”.

“Tomás nos hace creer, le vino a inyectar al equipo esa intensidad, ese algo que en otros momentos no se vivía acá, el disfrutar de estar en el equipo y saber que día con día te tienes que entregar, pelear por un puesto y que eso te va a mantener en buen nivel”, explicó el arquero.

Había un lapso de acuerdo al calendario de Boy para que los celestes tuvieran su sello, año y medio, era justo lo que necesitaba para hacer arrancar a un equipo que siete meses atrás era antepenúltimo lugar de la clasificación.

En lugar de prometer campeonatos instantáneos a su llegada, Tomás prefirió sanar las heridas del pasado con el propio Corona o Christian Giménez, los pilares que hoy en día sostienen a los cementeros.

“Sí, creo que vamos disfrutando con él (Boy), siempre es importante sacar lo positivo de los malos momentos, de aprender, seguir trabajando, es algo que me ha quedado claro a lo largo de mi carrera y ahora vivimos un buen momento el cual estamos aprovechando.
“Es con base a los resultados que hemos tenido, él ha sido muy importante, el ambiente que se ha generado dentro del plantel es muy óptimo, muy agradable, queremos seguir por esa línea, dependemos de los resultados”, comentó “Chuy”.

El “Jefe” es capaz de darle a sus jugadores dos días libres para despejarse un poco de la presión que les genera su buen paso.

De un momento a otro se da tiempo para bromear con ellos e incluso organiza asados, esos que les pueden ocupar una tarde completa en La Noria.