Como en casa

No hubo revancha para las Rayadas, lo que sí hubo fue la confirmación de la maternidad de Tigres Femenil sobre su acérrimo rival en el “Gigante de Acero”.

Una vez más, Tigres volvió a dar la vuelta olímpica de campeón de la Liga MX Femenil en el Estadio BBVA Bancomer como lo había hecho hace un año.

Con el trofeo y la medalla de las nuevas campeonas, Tigres Femenil pasó a la historia de la Liga como la primera institución en ganar dos campeonatos, y ambos ganados en la casa del acérrimo rival, los Clausuras 2018 y 2019.

A diferencia de la Final de hace un año cuando Tigres se coronó en tanda de penales luego de dos empates en la serie, ahora las felinas sí ganaron en tiempo reglamentario y aunque lo hicieron con algo de drama al final, fueron justas campeonas.

Y si Rayadas vio frustrado su intento de revancha, Tigres sí se las cobró por el título perdido el semestre pasado, cuando perdió en penales ante el América.

Para las albiazules quedará sólo como anécdota y para la estadística el torneo de ensueño que hicieron de 41 puntos, y que será más recordado por haber perdido el campeonato con Tigres.

Esta vez no hubo lluvia o sangre en las protagonistas como en la ida, pero sí entrega y corazón de todas las participantes ante los 31 mil aficionados presentes en el “Gigante de Acero”.

Anoche, en los primeros minutos, la Final Femenil tomó su propio camino. Apenas a los 2 minutos, Rayadas perdonó a Tigres, cuando se “enredaron” con el balón Desireé Monsiváis y Dinora Garza, lo que aprovechó Selene Cortés para sacar en la raya el gol albiazul.

En cambio, Tigres no perdonó la suya y a los 8 minutos, un centro de Lizbeth Ovalle que midió mal Claudia Lozoya fue aprovechado por un cabezazo de Blanca Solís para el 1-0 y se convertía en la heroína de la “Final Regia II”.

Con la ventaja, Tigres controló el juego de a poco y de un servicio largo, llegó el 2-0, gracias a una gran definición de Ovalle al minuto 25.

Las Rayadas se veían perdidas en la cancha y Desirée las pudo meter al juego, pero falló un mano a mano al final del primer tiempo.

Para el complemento, Rayadas se salvó del tercero en la frente y recobró vida cuando Alicia Cervantes acortó distancias al 68′,

A partir de ahí, el juego entró en un drama en las tribunas hasta el minuto 96; las Rayadas lo buscaron más con corazón que con futbol, pero lo que prevaleció fue la huella felina que volvió a quedar marcada en el campo Rayado.

El silbatazo final provocó un efusivo festejo felino en la cancha y que retumbó en la tribuna con el grito de: ¡”Tigreees, Tigreees!” que puede bautizar al BBVA como su segunda casa.

Leave a Reply