A sacarse la espina

Un deslucido Clásico sudamericano definirá al primer finalista de la Copa América 2019.

En lo que en otras épocas era la Final soñada en Sudamérica, en esta edición del certamen el duelo entre Brasil y Argentina tendrá que disputarse antes de lo previsto, lo que alarga la espera para que esta rivalidad vuelva a definir un título como hace 12 años cuando el título del 2007 lo pelearon entre ambos.

La irregular actuación albiceleste, que no se pudo quedar con el primer lugar de su grupo, la obligó a medirse con el anfitrión y favorito para llegar al Maracaná, donde se definirá al campeón de América, a pesar de que Paraguay los hizo sufrir y llevó el duelo de Cuartos de Final hasta los penales.

A pesar de su titubeante andar, los ches lograron superar con un juego poco brillante pero cumplidor a Venezuela, sin la versión ideal de Leo Messi, quien aceptó que no ha sido su mejor Copa América.

Aún así, el futbolista de Barcelona roba las miradas en el Clásico, que no se había dado en un torneo oficial desde la Final que la Canarinha ganó en 2007.

“No hay forma de anular a Messi, se puede disminuir sus acciones, pero no se le puede neutralizar. Tampoco es posible neutralizar a Coutinho, Firmino, Neres, Willian. Ellos, en algún momento, serán decisivos” señaló el técnico de Brasil, “Tite”.

Sin su mejor futbol, Argentina buscará llegar a su tercera Final en Copa América de forma consecutiva, con el único objetivo de quitarse la malaria que acarrea desde el certamen de 1993, el último título que consiguió la Albiceleste.

“Es un partido importante, un partido soñado, que todo jugador quiere jugar y en el que no hay que guardarse nada. Un partido de esta magnitud, entre dos Selecciones con la historia que tiene cada una, siempre va a ser friccionado”, señaló el mediocampista argentino Guido Rodríguez.

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